24 abril, 2015 FUN Comisiones MODEP

16 AÑOS DE VIDA ENTREGADA A LA LUCHA ¡SÍ HA VALIDO LA PENA!


“No vale la idea perfecta, absoluta, abstracta, indiferente a los hechos, a la realidad cambiante y móvil; vale la idea germinal, concreta, dialéctica, operante, rica en potencia y capaz de movimiento.”

José Carlos Mariátegui

Muchos errores y aciertos, muchas pérdidas y ganancias, pero ante todo mucha brega y pelea es el balance general de estos dieciséis años en los que hemos buscado sin descanso una educación radicalmente diferente a la actual, mercantilizada y fosilizada por las ideas dominantes, una educación que cedió su esencia transformadora al imperio del lucro y la privatización; nosotros buscamos un nuevo camino, no nos resignamos, forjamos una alternativa, queremos nada más y nada menos que una educación que prepare el camino para el poder, la democracia popular y el socialismo.

Hemos insistido en el último periodo que las clases dominantes y sus jefes imperialistas a través de la OCDE y sus imposiciones, quieren convertir a Colombia en plataforma de inversión extranjera y para ello precisan un modelo educativo que mercantilice el derecho a educarse y forme con criterios de eficiencia el capital humano que va a cualificarse ÚNICAMENTE para servir bien a los intereses ajenos a los del pueblo sencillo y trabajador que sostiene la educación con su tesón. Las reformas que por vía del falsamente llamado “Acuerdo por lo superior 2034”, la ley de inspección y vigilancia y, el Plan Nacional de Desarrollo quieren implementar Santos y su ministra Parody, le cierran la puerta de la educación superior como derecho, gratuita, autónoma y en mejoramiento permanente a miles de jóvenes del pueblo que por el contrario van a enfrentarse con un sistema educativo público en honda crisis y en desmantelamiento progresivo. A nuestros jóvenes no les queda de otra que endeudarse con ICETEX, ponerse a trabajar en lo que resulte o simplemente formarse en alguna institución de garaje, en poco tiempo, sin mucha calidad, sin bienestar universitario, sin pensamiento crítico ni profundidad en los saberes, de esas instituciones que el gobierno promueve. Esta realidad atroz da sentido y perspectiva a nuestro camino.

En ocasiones resulta difícil comprender a esos jóvenes “románticos” que arman mítines, pintan murales, hacen video, foros, que están en la asamblea, en la marcha, en el tropel, que gritan arengas y cantos, hacen mochilasos, reparten comunicados, pegas, y pancartas. Es común que familiares o amigos nos pregunten qué ganamos con todo esto, la respuesta es simple: para empezar nosotros no somos extraterrestres, somos estudiantes sencillos y comunes que decidimos no tragarnos más la rabia ni enmudecer de indignación ante lo que pasa, resolvimos no dejar que la historia la escriban otros; somos jóvenes con preocupaciones cotidianas y sencillas como cualquier otro, pero seguros de la justeza de nuestra lucha; definimos creer que vale la pena pelear en medio del escepticismo que campea, nadar contra la corriente, ser rebeldes, no tragar entero, comprobar por nosotros mismos, asumir causas ajenas desinteresadamente; en síntesis, decidimos ser auténticamente jóvenes estudiantes y no las caricaturas consumistas que el neoliberalismo ha creado a su imagen, semejanza e interés. Nosotros afirmamos, no retrocedemos no renunciamos. Creemos en la redención de la humanidad y en los jóvenes como protagonistas de primera línea en las batallas por los cambios que la sociedad y el país necesita.

En estos dieciséis años no han sido pocos los recodos y las dificultades que hemos tenido que enfrentar, luchar por una educación y un país diferente implica enfrentarse a muchos desafíos y experiencias nuevas, vencer miedos. En esta pelea no valen recetarios, ni manuales, ni dogmas; sí valen la síntesis viva y práctica, la experiencia asumida críticamente, la originalidad y la creatividad. Estas siguen siendo banderas que empuñamos ante los nuevos retos que nos pone la situación. Falsos los dardos de quienes desde sus muros de certezas hacen lo imposible por frenar el andar de los soñadores, los que pretenden negar la humanidad y la historia, están prestos a las mentiras, las difamaciones y los sabotajes. No podremos negar nuestros propios errores, malas decisiones, momentos de duda y vacilación. Sin embargo y a pesar de las dificultades hay algo que en este momento podemos afirmar con orgullo: que nos hemos formado en medio de la lucha, hemos aprendido en medio de la gente, codo a codo con el pueblo, con miles de jóvenes rebeldes que desde otras organizaciones o el trabajo individual han sabido compartir con nosotros los diferentes escenarios de lucha y construcción, contagiarnos de ánimo y esperanza.

El año pasado como parte de esta ruta, decidimos emprender el reto de realizar nuestra IV asamblea nacional de la FUN-comisiones y nuestra primera asamblea nacional del proyecto político MODEP del que orgullosamente hacemos parte. Durante cinco días nos reunimos en la ciudad de Bogotá con otros sectores populares, con maestros, trabajadores, jóvenes barriales, campesinos, a discutir y a compartir experiencias, a pensarnos el país que soñamos y a desbrozar otro poquito el camino que seguiremos para conseguirlo. De nuestras asambleas nacionales volvimos con ánimo renovado, con espíritu re afianzado y con la frente en alto, reafirmamos nuestro compromiso revolucionario con el pueblo, definiéndonos como revolucionaros que estudian, reconociendo a Mao Tse-Tung como referente en nuestra lucha, reafirmando nuestro firme compromiso en la defensa de la educación superior garantizada como derecho fundamental y bien común, de carácter democrático y popular con autonomía y gratuidad. Estamos decididos a ganarnos las amplias masas de estudiantes para la lucha, a innovar, a aprender, a asumir nuevas prácticas y experiencias, a ampliar la perspectiva, a hacer más trabajo sencillo y cotidiano, a construir nuevos escenarios de resistencia y alternativa al modelo imperante; es decir a contribuir más decididamente en el camino de ser más: más para avanzar, más para vencer, más para torcer el brazo que nos ahorca. Han sido dieciséis largos años en los cuales los activistas de la FUN-Comisiones MODEP podemos decir con seguridad, que la felicidad está en la lucha y que cada trasnochada ,marcha, debate, y discusión, han valido enteramente la pena.

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