22 septiembre, 2017 Felipe Marin

SALUD POR LO QUE SOMOS Y POR LO QUE QUEREMOS SER 150 años de academia y lucha

 

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Fue el 22 de septiembre del año 1867 que mediante la Ley 66 el Congreso se aprueba la creación de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia, ya que el país funcionaba bajo el sistema federal.  Desde su fundación, la historia de nuestra Universidad ha estado a merced de los intereses de los que gobiernan nuestro país, intentando que esta sea la reproductora de su ideología. Ejemplo de esto fue la rectoría de Manuel Ancízar fundador de la masonería en Bogotá e impulsor de la modernidad, pasando por la hegemonía conservadora que entre 1880 y 1935 fueron los ministros de instrucción pública de cada gobierno quienes asumieron las funciones de rectoría en la universidad, tratando que la institución funcionara como una especie de fábrica de conservadores. Sí bien bajo el gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934 – 1938) se propone que la universidad funcione autónoma en independiente de las políticas de los gobiernos, esto no se logra concretar y desde ese entonces al día de hoy los gobiernos de turno siguen manteniendo su injerencia directa por medio de la designación a dedo del rector.

Sería un acto de hipocresía afirmar tajantemente que la academia en general y en particular la Universidad Nacional no se ha movido o ha sido motivada por intereses políticos de x o y grupos, o que es ajena e imparcial con tendencias o concepciones ideológicas. Ver en la universidad una institución carente de sentido y motivaciones, como si su lema de: Inter aulas academiae quaere verum (busca la verdad en las aulas de la academia) cobrase existencia de la nada, no solo es negar su historia sino negar la esencia misma de cualquier universidad como un centro académico de debate y lucha de ideas.

Por eso reconocemos los aportes de Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña luna, Camilo Torres Restrepo, Marta Traba, Virginia Gutiérrez entre otro centenar de profesores y profesoras que con sus labor docente e investigativa impulsada por concepciones ideológicas y políticas aportaron a buscar la transformación de la realidad. Así como también los egresados y egresadas que formados en el ambiente de la crítica, el cuestionamiento y el debate aportaron significativamente al torrente de sucesos y acontecimientos que son históricos para nuestro país graduando a la primer medica del país en 1945 y que por sus aulas hayan pasado Jaime Garzón, Jorge Eliecer Gaitán, Gabriel García Márquez,   entre otros y otras.

Y es que sin la lucha de ideas desde la docencia y la investigación nuestra Universidad no tendría sentido, así como no tendría sentido hablar de ella sin reconocer al apasionado, beligerante y rebelde movimiento estudiantil que ha sido semillero y detonante de los procesos de resistencia y lucha por los derechos del pueblo. Como olvidar la muerte de Gonzalo Bravo Páez en 1929, los más de trece asesinatos en 1954 entre el 8 y 9 de junio, la masacre a estudiantes dentro de la universidad en mayo de 1984, entre otras tantas desapariciones a estudiantes; tampoco podemos olvidar el movimiento estudiantil de 1971 y su programa mínimo, los paros, mítines y movilizaciones de la década del 80, el paro de 1996, el impulso a los encuentros estudiantiles de los 2000, que sirvieron como antesala de la MANE (Mesa Amplia Nacional Estudiantil) que logro tumbar el proyecto de ley 112 de 2011 y construir una propuesta de educación superior que se aprobó a manera de articulado en marzo del 2013, el apoyo al paro campesino, étnico y popular del 2013, las movilizaciones de octubre del 2016 en apoyo a los acuerdos de la Habana, el paro del primer semestre del 2017 contra la reforma al estatuto estudiantil 044 en sus disposiciones de bienestar y convivencia. Se nos quedan muchísimas más historias, luchas y efemérides que han dibujado lo que hoy es la Universidad Nacional de Colombia que desde Manizales, Medellín, Bogotá y Palmira (sedes andinas) y la Amazonia, el Caribe, Tumaco y la Orinoquia (sedes de frontera) ha sido protagonista en la edificación de nuevos amaneceres.

No cabe duda que la Universidad Nacional ha jugado un papel importante en la trama de la vida cotidiana de un país lleno de luchas, conflictos, violencias, necedades y perrenque, con esperanza de echar pa’ lante ante las adversidades; y por esa razón hoy en sus 150 años de existencia queremos sentirnos orgullosos y orgullosas, de estar en la Nacho, La UN, La U; pero también queremos reflexionar sobre el papel que ha jugado la Universidad y el que debe jugar hoy ante los retos que la trama de nuestra Colombia requiere. En ese sentido, invitamos a todos  y todas a que nos sintamos parte de esta historia, para que vislumbremos un mañana. Porque la UN es nuestra y es de la gente, queremos invitarlos a preparar el Encuentro Nacional de Estudiantes de la Universidad Nacional, entendiéndolo como un punto de llegada para reconocer lo que somos y a su vez un punto de partida para construir lo que queremos.

 

 

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